CASIPERRO DEL HAMBRE PDF

No additional import charges on delivery. She is the author of several plays aimed at children. Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre — Graciela Montes — Google Books This amount is subject to change until you make payment. Find out more about your rights as a buyer — opens in a new window or tab and exceptions — opens in a new window or tab.

Author:Taumuro Tojarr
Country:Bosnia & Herzegovina
Language:English (Spanish)
Genre:Personal Growth
Published (Last):6 September 2010
Pages:478
PDF File Size:18.33 Mb
ePub File Size:14.99 Mb
ISBN:879-6-76053-360-1
Downloads:58289
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Yorisar



De a dos, o de a cuatro, o de a seis Un hambre que ni se imaginan, unas ganas de tragarme el mundo que ni les cuento. Pero no. No y no. El Tigre es mi hermano mayor, mayor en todos los sentidos: patas, hocico, peso, cola, pelos, colmillos, fuerza El Tigre nunca se iba a quedar sin teta, era seguro. No les quitaba los ojos de encima. Pero si los que me disputaban mi bien ganada teta eran Manchas, Oso o Tigre, la batalla estaba perdida de antemano. En realidad, no puedo culpar a mis hermanos por su avidez desesperada.

Sucede que en mi barrio la comida era escasa. Yo mejor que nadie puedo dar cuenta de sus afanes por conseguir comida. Nunca fue gran cazadora. Era algo corta de vista y lenta por una vieja renguera, de modo que los pajaritos se le escapaban con facilidad. En la Quinta abundaba la comida, se apilaba, brotaba de todos los rincones.

Clarita, de pelo suave, erguida, con esos ojos oscuros enormes y de mirar tan dulce. Los humanos me resultaban apasionantes en esos tiempos.

Eran dos, macho y hembra. Altos, negros, musculosos. Me cuesta aceptar que pertenecieran a mi propia especie. Pero nos odiaban, eso seguro. Rara vez avanzaban sobre el camino. Trabajo de Bestias.

En mi familia adoramos el pollo. Eso fue precisamente lo que hizo la Manchas. Le sirvieron su extraordinaria agilidad y su sigilo. Soltaron a las Bestias, pero Manchas ya estaba lejos de su terreno, y no lograron seguirle el rastro. A un perro lo que le conviene es conseguir trabajo cuanto antes; nadie ignora que los mejores empleos son los que se consiguen de cachorro. Un cachorro, sobre todo si es gordito y peludo, puede emplearse como mascota. Con eso quiero decir que va a tener comida, que va a conseguir el modo de evitar mojarse cuando llueve, que en invierno es muy probable que consiga un uego junto al cual entibiarse y que siempre va a haber alguien dispuesto a darle palmadas en el lomo.

Nunca volvimos a saber de ella, de modo que su experiencia como aspirante a mascota es para nosotros un verdadero misterio. Estaba tendido junto a la casa, con el morro entre las patas. La enrulada mayor estuvo de acuerdo. Y me llevaron con ellas. Guardo de esa primera experiencia unos recuerdos imborrables.

Por ejemplo, la tremenda importancia que le dan a los nombres. Lamentablemente, el percance fue ora cosa. Eso fue todo. Pero eso fue culpa de la enrulada mayor.

Pero nadie parece haber notado ese detalle. Dora los adoraba. Al principio fue bueno el cambio. Ya dije que es duro llegar a mascota. Me temo que era una empresa imposible. Creo que es insultante que a uno le corten el pelo.

El pelo propio. Opino que cortarse el pelo es doloroso, injusto, y malo para la salud. Se tiene que ir acostumbrando de a poco. Se trata de una diferencia muy antigua y no creo que tenga sentido echarla a rodar de nuevo, de manera que me voy a limitar a dejar bien en claro que, en esta que es MI novela, la libertad es un olor.

O el recuerdo de un olor, que se vuelve penetrante como un olor verdadero, cuando uno se ve obligado a sentir otros olores que son los olores del cautiverio. O el inolvidable olor a cuero de las odiosas correas de un intolerable portaorejas. Los olores del cautiverio me obligaban a recordar el olor de la libertad.

No pensaba. Pero ninguno tan flaco como el Huesos. Menos mal que las dos orejas, un poco arrugadas pero voladoras como mariposas, me ayudaron a terminar de armar el acertijo y encontrar por fin la cabeza. Ni un resto de carne, ni un recuerdo de grasa ni siquiera una miga de pan o una gota de leche. Nada, ni un olorcito. Limpio como el agua estaba el pobre.

Para mi gran asombro, el Huesos se puso a bailar. No lo hicimos por dos razones, ambas contundentes. Fue un cambio lento, y como siempre sucede con los cambios lentos, uno no se da cuenta de ellos hasta que ya es demasiado tarde, y las cosas son definitivamente diferentes. Y lo diferente, en este caso, fue el silencio.

Y al mirarme me vio. Fue verme y correrme. Y agarrarme. De manera que nos miramos, nos olimos, resoplamos, nos despedimos de los viejos tiempos y comprendimos de una vez por todas que el mundo da vueltas y vueltas como una calesita, y que a veces lo deja a uno patas para arriba, muy lejos de la sortija.

Al rato empezaron a aparecer humanos. De todos modos no parecieron interesarse en nosotros. El tacho maravilloso. El gran tacho. No quisimos presentarnos de buenas a primeras a pedir trabajo. Una mujer vestida de rojo se encargaba de vigilar que todo sucediese como estaba previsto.

INCE MEMED 1 PDF

Aventuras y Desventuras de Casiperro del Hambre (Libros de Boris)

.

COURS DE CRISTALLOGRAPHIE MPSI PDF

casiperro del hambre

.

Related Articles